Es Vázquez Montalbán una emoción,
por abuelos maternos, un paisano,
por su clara intención de ciudadano
que influye poderoso en mi opinión.
Y entiendo, justamente, su razón
porque usa su pluma, nunca en vano,
que va del corazón hasta la mano
cual los que al beso van y al corazón.
Y Carvalho, gallego detective,
nos asusta, enternece o nos intriga,
nos estimula cuando come o vive
o cuando se emborracha con su amiga
y a Biscúter le presta o le apercibe
¡que hasta en esto, Manuel, tienes tu miga!
Y añadirlo me obliga
recordar de «Galíndez» tu ejercicio
con la noble honradez del buen oficio